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Las cinco grandes mentiras económicas que los españoles se creen a pies juntillas

Publicado por ezequiel en 16 de diciembre de 2015
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Desde la deuda pública hasta el rescate de la banca, pasando por el ladrillo, las bajadas de precios o los tipos de interés. Solemos vivir con leyendas económicas que no tienen una base real pero que persisten en el imaginario colectivo y nos creemos a pies juntillas sin plantearnos su veracidad. Estas son algunas:

1.- La deuda pública no debe sobrepasar el 100%
Al igual que las familias se endeudan para comprar una casa (porque no tienen tanto dinero en efectivo), los estados también necesitan endeudarse para afrontar sus gastos inmediatos o no tan inmediatos, desde pensiones hasta autopistas. Endeudarse, incluso llegar al ratio de que esa deuda sea el 100% del PIB, no es lo peligroso. Lo peligroso es no poder pagar esas deudas. Mientras un país tenga margen y riqueza interna para pagar sus deudas, el volumen no es tan importante. La prueba es que España está pagando muy pocos intereses por su deuda, pues los prestamistas, los mercados, saben que es buen pagador. La deuda pública japonesa equivale al 250% del PIB y no pasa nada.

2.- Apostar por el ladrillo es un error
Es una de las falacias más comunes porque hemos sufrido la burbuja del ladrillo desde 2008. Hay miles de casas sin vender, oficinas vacías… pero eso no quiere decir que apostar por este sector haya sido un error. El 11% del PIB español procede del turismo y buena parte de ese turismo compra o alquila casas. España no es como Finlandia: aquí tenemos sol y playa. El sector inmobiliario, sobre todo el de la costa, suele atravesar por esos ciclos. Lo que hay que hacer es programar el crecimiento sensato de este sector. Pero el sector no perderá su atractivo porque es la esencia económica de este país. De hecho ya ha empezado a estabilizarse.

3.- Los tipos de interés variables son mejores
Es uno de los errores más comunes de español corriente. No. Los tipos de interés variables son un riesgo equivalente a una bomba de relojería. Su atractivo siempre descansa en que son más bajos que los fijos, y que han estado bajando desde 2008. Eso ha supuesto un enorme ahorro a las familias. Pero los tipos fijos para hipotecas, que suelen ser a 20 años, son más convenientes porque blindan los pagos ante futuras crisis. Además, los tipos fijos en épocas de alta inflación, son más convenientes porque los salarios suelen subir, pero al mantenerse las cuotas hipotecarias estables, al cabo de los años, el peso de la hipoteca en un hogar es muy bajo.

4.- El gobierno ha rescatado a los banqueros
Es una de las mayores falacias. El gobierno no ha rescatado a los banqueros. Ha rescatado a los clientes de los bancos. No ha rescatado a Bankia, ni a los que hundieron Bankia. Ha rescatado a diez millones de personas que tenían su cuenta en Bankia. Los 40.000 millones prestados por las instituciones europeas en 2012 no fueron a los bolsillos de los banqueros codiciosos, sino a evitar la caída de un montón de entidades. En caso contrario habrían quebrado. ¿Se imaginan a millones de españoles haciendo cola en la puerta de cajas y bancos y dando golpes en las puertas para recuperar su dinero? ¿Se imaginan el pánico que se hubiera desatado a escala nacional?

5.- Es bueno que caigan los precios
No es nada bueno. Cuando los precios de los productos caen continuamente, la economía puede entrar en un serio estancamiento. Una cosa es que los precios se ajusten después de una época de excesos, y otras es que caigan sin parar hasta el punto de entrar en deflación. Si esto se produce acusadamente, los consumidores no van de compras pues esperan que los precios de los productos sigan cayendo. Pero el comerciante, al no vender, echa a los empleados, y estos a su vez, sin dinero, dejan de pagar hipotecas y facturas, con lo cual se produce el colapso de todo el sistema. ¿Solución? No es provocar la inflación, sino hacer que los precios se mantengan sin apenas oscilaciones, o con una inflación inferior al 2% anual.

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