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Y si elegimos mejor cuando no pensamos: ventajas y los riesgos de comprar una casa por instinto

Publicado por Pedro Medina en 19 de octubre de 2016
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Y si elegimos mejor cuando no pensamos: ventajas y los riesgos de comprar una casa por instinto — idealista/news

Imaginemos que queremos comprar un piso y hemos visto ya 10 inmuebles. Toda esa información está en nuestra cabeza, pero al examinarla, estamos confundidos. ¿Cuál será el mejor? ¿Hay algo que se me ha escapado? ¿Por qué este con piscina aparenta menos que aquel que tiene plaza de garaje? Los psicólogos creen que cuando nos vemos ante una elección difícil, a veces nuestro inconsciente toma mejores decisiones.

El profesor Ap Dijksterhuis de la Universidad Radboud en Holanda, le pasó algo. Llegó a Amsterdam para ocupar su plaza de docente y tenía que comprar inmediatamente un piso. “Los pisos eran caros y difíciles de conseguir”, confiesa en un ensayo que escribió sobre el inconsciente. “Los agentes inmobiliarios invitaban a todos los interesados al mismo tiempo de modo que el primero que hacía una oferta, se quedaba con el piso”.

Dijksterhuis echó un rápido vistazo al piso y al baño, e hizo una oferta. Luego al salir por la puerta se dio cuenta de la deuda que había contraído. No pudo dormir por la noche. Pero ahora piensa que la decisión fue acertada. “Pensé que me gustaba y que tenía que tomar una decisión rápida”, afirma en un artículo académico donde analiza la precisión de las decisiones inconscientes.

Ese hecho le animó a hacer un estudio más serio en la universidad. Escogió a un grupo de voluntarios que debían elegir entre varios pisos, basados en una serie de criterios profesionales. Según cuenta la revista New Scientist en su número de septiembre pasado, Dijksterhuis descubrió que los voluntarios hacían mejores elecciones cuando les desviaba la atención justo antes de tomar la decisión. Es decir, cuando ponía a sus mentes en modo ‘inconsciente’, esas mentes elegían con más fiabilidad que cuando razonaban de modo consciente.

La forma en que el cerebro procesa la información y decide ha sido muy estudiada por los psicólogos y por los neurocientíficos. Por ejemplo, la mente tiene dos formas de reaccionar: la rápida y la lenta. La rápida es la que se pone en funcionamiento cuando tenemos que reaccionar a un peligro inminente, como esquivar un obstáculo en la carretera. La otra es la que se emplea cuando razonamos antes de tomar una decisión, por ejemplo, casarnos.

¿Cuándo usar cada una?

En general, uno tiende a pensar que el inconsciente funciona mejor cuando no se trata de decisiones vitales. Pero Freud sostenía lo contrario. “Al tomar una decisión de menor importancia, siempre he encontrado que es ventajoso considerar todos los pros y los contras. En cuestiones vitales sin embargo, la decisión debe venir desde el inconsciente, desde algún lugar dentro de nosotros mismos”, decía Freud.

Algo parecido sucede con los futbolistas. Cuando se ven ante una jugada crítica, los entrenadores les gritan que no piensen, que lo hagan por instinto. Si piensan demasiado su pase o su jugada, no acertarán.

El premio Nobel Daniel Kahneman, llamó a la forma rápida de pensar  el Sistema 1, y a la lenta, Sistema 2.

El Sistema 1 nos sirve para resolver problemas rápidos, como la compra compulsiva que nos acomete cuando entramos a una tienda o para chutar el balón son pensarlo. Esta lleno de “impresiones, intuiciones, intenciones y sensaciones”. El Sistema 2 aparece cuando el Sistema 1 se encuentra con un problema mayor como averiguar si vale la pena comprar un inmueble. Centra la atención porque el gasto y el riesgo es mayor.

Pero aún así, cuando tenemos mucha información y es difícil procesarla, es cuando el inconsciente nos puede dar la respuesta. Es lo que pretendía mostrar el estudio del holandés Dijksterhuis, pues intentaba probar que la mente puede acertar si interviene más la intuición que la razón.

Esa situación la han vivido muchas parejas cuando tienen que decidir si comprar un piso u otro. A veces, uno de los dos apuesta por un piso, y da sus razones. Pero la otra parte responde: “Es posible que tengas razón, pero mi instinto me dice que algo no cuadra”.

Esas expresiones surgen cuando el inconsciente ha trabajado por su cuenta, y ha enviado un mensaje al consciente, sin haberlo ‘decodificado’. Con el tiempo, es posible que aquella intuición se convierta en una realidad cuando la pareja descubre un detalle del piso que estaba oculto.

Los expertos como Dijksterhuis lo llaman ‘pensamiento inconsciente’, y tiene que ver con la capacidad autónoma de la mente para procesar información paralela. Esto no quiere decir que el estado de conciencia sea inferior para tomar decisiones. Cuando hay sobrecarga de información, es posible que el inconsciente deba tomar el control. Son aquellos momentos en que nos decimos: “Estoy saturado de información”, “tengo una empanadilla”, “no sé qué hacer con tantos datos”.

“La conciencia puede sufrir de un corte de energía cuando se ejerce demasiada presión sobre su limitada capacidad”, dice Dijksterhuis en su estudio. Quizá una ayuda que provenga del inconsciente viene bien en estos casos. Pero recordemos que comprar un piso es el mayor gasto de una persona en su vida. Lo ideal es tomárselo con calma, despejar la mente y analizarlo a fondo sin presión: darle su papel a la fiable consciencia. “Para hacer frente a un problema particular, es probable que [la conciencia] sea una buena pensadora”.

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